El mito olímpico que salvó la vida de ocho personas

La huella de los pioneros en el deporte es imborrable. Queda para siempre. Si el surf es hoy lo que es, es gracias a la figura de Duke Kahanamoku. ‘Big Kahuna’, palabra de origen hawaiano que se emplea para definir a alguien que es experto en un material, se erige como el padre del surf moderno. Un deportista pleno con un legado eterno que inspiró a su disciplina y una personalidad atractiva para el mundo. Es un icono con una gran historia detrás.

Cuando tenía 20 años, Duke Kahanamoku participó en una competencia de natación en el puerto de Honolulu de más de 90 metros estilo libre, logrando un tiempo de 55,4 segundos, que superó el récord mundial de Frederick Lane en 1901 por 4,6 segundos y el de Richard Cavill de 1902 en 3,0 segundos. Después también estableció el récord de 200 metros e igualó el de más de 45 metros. Durante mucho tiempo no se le reconocieron estos logros, se dudaban de los mismos, pero aun así se clasificó para los Juegos Olímpicos de 1912. Allí construyó un nuevo récord mundial en los 200 metros de estilo libre. La primera brazada en convertirse en un mito olímpico.

Duke es también un símbolo de salvación acuática. En junio de 1925, mientras estaba en la playa de Corona del Mar, California, Kahanamoku vio venir un desastre que se avecinaba delante de él. No había duda de que los pasajeros y la tripulación de un barco estaban ante un peligro inminente. Kahanamoku fue el primero en responder, tal y como contaron los testigos al ‘LA Times’.

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